ENTREVISTA BRAIAN TOLEDO

 “Me fui a vivir y entrenar duro a Finlandia pensando en
Tokio”
Bajo la imponente escenografía del Tower Bridge y previo a su
participación en el Mundial 2017, Braian Toledo se abre a contar sus nuevas
experiencias radicado en Finlandia en una charla sin desperdicio.



DESDE LONDRES.- El hombre de Marcos Paz viajó a tierras
escandinavas para ponerse a las órdenes de Kari Ihalainen, el mejor entrenador
del mundo en cuanto a lanzamiento de jabalina según los entendidos del tema.
Braian se mudó en abril para compartir el día a día con el team de Finlandia,
donde la disciplina es el deporte nacional. Lo que busca es llegar muy bien a
Tokio 2020 y desde allí continuar en la élite. El proceso es largo. Con 23
años, tiene condiciones y competencia para rato. Así comienza la charla con
Mundial De Fondo: “Lo que me empujó a
trasladarme a Finlandia es la ambición grande hacia lo que quiero, teniendo en
cuenta las cualidades que tengo como deportista,  lo que puedo llegar a ser dentro de unos años
y lo que hay que sacrificar para llegar a eso. Creo que nadie llega a su meta
sin un gran sacrificio. Por eso me voy a Finlandia por un largo periodo del
año, que es un país con una cultura totalmente diferente a la nuestra. Mi forma
de entrenar ahora es muy diferente a lo que hacía. Todo cambio
considerablemente, por lo que estoy absorbiendo mucha información nueva, de la
que voy a sacar provecho de acá en adelante”.

Finalista en el Mundial de 2015 y Río 2016, el argentino tomó
una decisión de mucho sacrificio, pero convencido de que su rendimiento crecerá
notablemente. Agotado de competir en las finales y verse lejos de las
potencias, adoptó el admirable proyecto de medirse en varios torneos en el año
con los más grosos y entrenarse ocho meses cada año aislado de todo: en Kuortane, un
pueblito a más de 300km de la capital Helsinki. Comenzó bajo las órdenes de Kari
Ihalainen en noviembre del año pasado, pero desde abril se radicó en el país
nórdico.
¿Cómo
vas sintiendo este gran cambio en busca de un salto de calidad?
 Lo primero que noto es
que estoy muy bien físicamente, muy fuerte en los testeos, tanto en la fuerza
como en mis lanzamientos, en saltos. En todo. Mejoré entre un 20 y 25 por
ciento de lo que era mi potencial el año pasado rumbo a los Juegos de Río. Lo
cual es muchísimo considerando que Kari proyectaba una mejora de un 5 a 7 %. Es
tan grande el progreso, que también me lleva un tiempo de asimilación en el
cuerpo. Ahora cuando agarro la jabalina siento que no tengo nada. Bueno, todo
eso te hace querer tirar más fuerte, y el lanzamiento de jabalina no pasa solo
por ahí. El lanzamiento pasa por aprovechar mientras mejor estás, lanzar más
suelto y más relajado. Son cosas que voy aprendiendo. Estoy feliz al notar un
cambio importante en cuanto a la preparación.

“Lo que me empujó a trasladarme a Finlandia es la ambición grande hacia lo que quiero, teniendo en cuenta las cualidades que tengo como deportista,  lo que puedo llegar a ser dentro de unos años y lo que hay que sacrificar para llegar a eso. Creo que nadie llega a su meta sin un gran sacrificio” 
Como Brain remarca su vida giró completamente, lo que conlleva
mucha resistencia al estar lejos de todos sus afectos, pero con anécdotas
fantásticas de una nueva etapa llena de progreso y particularidades de una
rutina que le cambió abismalmente su forma de vivir.
¿Qué
te sorprendió de la rigurosidad de los entrenamientos?

Recién llegado en Abril hacía mucho frío todavía, -14º que para
mí es terrible y para ellos ya no era tanto frío. Un había que correr una hora.
Dentro del lugar de entrenamiento hay cinta, entonces yo me empiezo a sacar la
campera para arrancar y me dice que no, que íbamos a ir a correr a un bosque.
Entonces nos dejó en un lugar de largada donde la nieve me llegaba por la
rodilla… “Los espero en el otro lado”,
nos dijo. ¡Yo no entendía nada! Era durísimo correr en la nieve, más duro que
cualquier otra superficie. Eso es parte de lo duro que son ellos y que uno va
adaptando una cultura totalmente diferente a la nuestra. Cuando llegamos al
otro lado del bosque, nos metimos en un sauna, después en un lago de menos 20
grados y pensé: “Me voy a quedar con una
neumonía que me muero la semana que viene”
. Y para nada. Eso me recuperaba
terrible físicamente y después entrenaba mejor. Eso te muestra que son muy
diferentes a nosotros. Son gente dura y van para adelante. Pero no son
exitistas. Obviamente a mi nuevo entrenador le encanta que tire lejos y que gane.
Pero si no sale bien y no se dio, no es el momento y no es el fin del mundo. Él
sabe decir la vida es la vida. Y lo simple es lo mejor. Entonces así es la vida,
hoy me puede tocar ganar o perder, pero por eso no sos el peor ni el mejor. El
siempre aclara que ganar no significa que sos el mejor, ni perdiendo sos el peor.
Y busca que uno disfrute de hacer esta disciplina y que te haga feliz. Entonces
cuando te deje de hacer feliz ya no hay que hacerlo más. Si dejo de sonreír,
debo dejar de hacerlo.
Decís
que tu entrenador (Kari Ihalainen) no esperaba que mejores tanto en tan poco
tiempo… ¿Cómo se nota en tu cuerpo?

Al progresar tanto, me empiezan a aparecer dolores articulares
porque la masa está muy fuerte, pero las articulaciones no las entrené nunca.
La masa crece, pero la articulación es la misma, porque no se puede entrenar
articulación. Se puede fortalecer, pero no se puede hacer más grande. Así que
para le temporada que viene, me programó un plan de mes y medio de descanso, en
el cual todos los días tengo que hacer muchos ejercicios para pulir muñeca,
codo, hombro rodillas, tobillos y todo. Para que el próximo año, no sienta esos
dolores en el entrenamientos. Lo que Kari me dice es que se va a bajar la carga
los meses que quedan, porque ya mejoré mucho por este año, pero necesito tiempo
para mejorar timing del lanzamiento
de jabalina.

“Obviamente a Kari Ihalainen le encanta que tire lejos y que gane. Pero si no sale bien y no se dio, no es el momento y no es el fin del mundo. Él sabe decir la vida es la vida. Y lo simple es lo mejor. No sos el mejor si ganas, ni el peor si perdes. Y busca que uno disfrute de hacer esta disciplina y que te haga feliz”.

Su mejor marca fue 83,32 en el Mundial Beijing 2015. Para tener
una referencia, con esa marca o un poco menos entra a una final, pero los
mejores del mundo tiran arriba de 87 y hasta por encima de 90 metros. Tranquilo
en cuanto al gran avance que ve en su físico y aspectos técnicos, la meta es a
largo plazo.
¿Cuál
es el objetivo respecto a la evolución que venís marcando?

El proyecto tanto de mi entrenador como el mío son los Juegos de
Tokio, pero siempre en cada torneo uno busca mejorar la marca anterior. Pero
este año me lo tomo tranquilo en cuanto a resultados, porque vengo de un giro
de 360 grados en mi vida. No es que me fui dos meses y volví. Me fui a vivir a
otro país con todo diferente: cultura, entrenador, entrenamiento y estoy solo.
Es una mejora en mi carrera, pero lleva un tiempo de asentamiento y madurez. Estoy
convencido que tarde o temprano va a salir lo que estoy buscando.
Principalmente estoy contento por cómo se viene dando el año: entreno fuerte,
estoy muy bien y los resultados van evolucionando.
Pero estoy tan bien físicamente, que si la encuentro (la mejor
forma de lanzamiento), la puedo colgar mañana (hacer una gran marca). Como no.
Y puedo tirar cualquier cosa. Entonces estoy tomando el tiempo para encontrar
qué es lo que más necesito para mejorar al lanzar la jabalina. Y una vez que
encuentre esa forma, que necesito uno o dos tiros, después va todo por ese
estilo. Si ves a los mejores del mundo, siempre tiran igual, por lo que una vez
que logras tu mejor lanzamiento, la cosa va por ahí.
¿La atmósfera olímpica de Londres provoca una motivación extra para el Mundial?
Mi principal motivación es el sacrificio que estoy haciendo,
tanto familiar como personal. Estuve en Londres con 17 años y ahora tengo otra
oportunidad, en el mismo estadio con algunos rivales que tuve en los Juegos.
Estoy con muchas ganas, motivado por el sacrificio. Muchas veces veo que hay
opiniones que te matan, pero no saben todo lo que uno es capaz de dejar por
esto, que a veces se reduce solo a tres lanzamientos de tres segundos. O sea
que en 9 segundos, por ejemplo se me terminó el esfuerzo de ocho meses que
dediqué fuera de todos mis afectos, dejando mi vida en un momento y no me salió
bien. Un ejemplo malo que puede pasar. Después al otro día te pegan con todo y
no está bueno. No lo hablo por mí, lo digo por todo el equipo argentino de
atletismo, porque creo que todos se entregan al máximo y muchas veces más de lo
que cada uno tiene.
Se
te nota muy maduro, relajado y sin la presión de un resultado…

Lo que te da irte a vivir afuera, es la experiencia de competir
principalmente. Vas a todos los torneos a mejorarte. Porque si uno no tira
fuerte, te dan cachetazos por todos lados, porque no ganas. Tiras 85 metros y
no ganas. Tenes que tirar 87 o 90 para ganar. Entonces es una motivación, porque
parecería que siempre tiras mal y uno dice: “Estoy
mejorando, pero me siguen ganando”
. Volvés a la competencia próxima, y
tiras más fuerte. Vas de vuelta y te vuelven a ganar. Hasta que yo pienso que
toda esa motivación constante, es la que va a ser que uno se supere con el
tiempo. Por ejemplo yo al competir acá en un evento hermoso (Mundial Londres
2017), a los rivales ya los conozco porque me los crucé todo el año, ya no
tengo presión de competir con ellos porque sé lo que tiran, sé cómo son y se
para dónde van. Es más, creo que tienen más presión ellos que yo porque vienen
en busca de medallas para su país. Y yo vengo a intentar entrar en la final,
porque siento que es una posibilidad, como no. Entonces como pienso así, vine a
disfrutar mi participación en el Mundial. Porque este proceso que ahora estoy
haciendo, ellos ya lo hicieron. Hoy están arriba, porque ese trabajo lo
hicieron antes: les ganaron, se superaron, le siguieron metiendo duro y hoy son
potencias. Entiendo que me ganen una y otra vez mientras me voy curtiendo.
Porque en Argentina no tenemos gran nivel de jabalina, entonces a veces uno
solo iba a participar. En Finlandia vos no vas a participar si no estás bien.
El día que físicamente no estás bien, no vas. Si no estoy muy bien, hablo con
mi entrenador, y no voy. Porque para ir a pasar vergüenza es mejor no ir. En
esa situación no es que te sacan 5 metros de diferencia, te pueden sacar entre
10 y 20 metros  si estás mal. Eso sí que
es duro.
¿Qué
es hacer un buen Mundial Londres 2017 para vos?

En primer lugar disfrutarlo mucho sería un buen mundial para mí.
Entender, tener los pies en la tierra que es un año nuevo en el que tengo un
tiempo de asimilación a todos estos cambios y que lo que estoy buscando empieza
a partir de Tokio. No me tengo que desesperar. Mi primera vez en Londres en
2012, tenía mucha presión a los 17 años 
y no disfruté nada. Terminaron los Juegos  y estuve como tres meses medio deprimido y
muy flaco. Quede mal anímicamente por escuchar los “ruidos” (se refiere a las críticas)
de afuera. Ahora solo me escucho a mí y los que me quieren, eso será un buen
mundial: Saber que estoy dejando todo por mi país. Si me va bien, genial. Y si
me va mal, seguiré entrenando en Finlandia para los próximos años.
“Estoy tan bien físicamente, que si la encuentro (la mejor forma de lanzamiento), la puedo colgar mañana (hacer una gran marca). Como no. Y puedo tirar cualquier cosa. Entonces me estoy tomando el tiempo para encontrar qué es lo que más necesito para mejorar al lanzar la jabalina. Y una vez que encuentre esa forma, después va todo por ese estilo”

Toledo arranca el jueves su participación en Londres 2017. Un
torneo que después de tanto cambio, lo proyecta sin presión y dispuesto a
disfrutar vivir en la alta competencia. Le
toca disfrutar estar en un Mundial  Su
historia de vida lo acostumbró a la lucha, de una infancia marcada por fuerte
pobreza y situaciones duras. Ahora lejos de su barrio y sus afectos, pero feliz
de avanzar en su camino, rumbo al progreso como deportista.
¿Conoce
tu entrenador sobre tu pasado?

Un  día charlando con él
me preguntó de dónde venía yo. El también viene de una familia dura, pero una
familia dura en Finlandia come y vive bien. Muy diferente a nosotros. Cuando le
dije “Yo también”, interpretó que era
parecido a lo de ellos. Entonces cuando llegamos al detalle quería saber que le
describa más, sobre mi mama y mis hermanos. Entonces le empecé a contar la
realidad, que era que muchas veces no comíamos y que no teníamos ropa. Ahí se
emocionó, me palmeó sobre la espalda y solo me dijo: “Vas a ser muy grande”. Y ahí se terminó la charla. La primera
vez que yo veo a un finlandés emocionado (risas)… nunca los vas a ver
expresivos. Son muy fríos.
Entendió
que hay otra vida en Argentina cómo para valorar lo que lograste…

Para él era imposible que con todo mi pasado, llegar hasta donde
llegué y ahora estar con él. Pienso que a partir de eso me transmite mucho de
disfrutar lo que hago. Es muy humano, esa es cualidad que lo hace distinto y
además es el mejor entrenador de la historia de jabalina. En Finlandia lo
vuelven loco, lo llaman todo el tiempo, tanto los medios de comunicación como
deportistas importantes para que los entrenen, pero ya no atiende a ninguno.
Lo
quiso el último campeón mundial –el keniata Julius Yego-, pero se quedó con vos…

Les dijo que no, que me estaba entrenando a mí y que no quería
entrenar a más. Entonces esas cosas para mí son un gran elogio. Pero a mí me
viene a decir “vas a tirar muy lejos”
o felicitarme cuando superó marcas entrenando. Yo festejo como un loco cuando
tiro por encima de lo que vengo haciendo, lo miro y ni se inmuta, sigue a anotando,
le pregunto para que me felicite o diga algo y responde: “Es normal”, ni me mira (cuenta simulando a su entrenador de forma
muy divertida). Es un viejo terrible y muy áspero cuando te hace entrenar
(risas). Me va pinchando para darme máquina y que siga por más. Pero hablando
con otros chicos del equipo, sé que se pone contento por cómo voy entrenando
porque a ellos les cuenta.

“Mi entrenador viene de una familia dura, pero una familia dura en Finlandia come y vive bien. Cuando le dije “Yo también”, interpretó que era parecido a lo de ellos. Cuando le empecé a contar la realidad, que muchas veces no comíamos y que no teníamos ropa, se emocionó. Me palmeó sobre la espalda y me dijo: Vas a ser muy grande “

La charla debajo del Tower Bridge se cierra con un Braian Toledo
de estupendo humor y disfrutando del gran cambio que hizo, sin olvidar que hace
un gran sacrificio ni de dónde viene. Su amor por Argentina. Su sentido de
pertenencia por Marcos Paz. Siempre para
adelante
, convencido de su objetivo que es estar entre los mejores del mundo.
Para adelante cómo va su jabalina.

Cada vez más
adelante
, pero disfrutando de lo que hace.
Para despedirlo, quien suscribe, le desea: “Espero verte disfrutando como ahora debajo de las torres de Londres, también
en la torre de Tokio, en la Eiffel de Paris y en Los Ángeles”
–próximas sedes
olímpicas-. A lo que Braian asiente y responde con énfasis: “¡Y
en Argentina, porque cuando voy a Marcos Paz también disfruto mucho!”