La Real Sociedad su puso firme y por penales le gano al Atlético del Cholo Simeone
El arranque de la final de la Copa del Rey entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad quedó marcado por un hecho histórico, sorprendiendo a todos en el estadio La Cartuja de Sevilla con un tanto tempranero que descolocó por completo al equipo dirigido por Diego Simeone. La jugada, tan inesperada como contundente, rompió todos los esquemas del Atlético, que prácticamente no había logrado acomodarse en el campo cuando ya se encontraba en desventaja.
El gol, convertido por Ander Barrenetxea tras una acción directa desde el inicio, se convirtió en el más rápido en la historia de una final del torneo al primer minuto del encuentro, dejando al Atlético obligado a reaccionar desde el primer instante. La secuencia nació desde el saque inicial y culminó con una definición certera que venció al arquero Juan Musso, evidenciando una desconcentración defensiva que el equipo madrileño pagó demasiado caro.
A partir de ese momento, el partido cambió completamente su desarrollo, con un Atlético que intentó recomponerse y una Real Sociedad que supo administrar la ventaja con inteligencia. Con el correr de los minutos, los dirigidos por Simeone comenzaron a adelantarse en el campo y lograron encontrar el empate gracias a Ademola Lookman, lo que devolvió la ilusión a los hinchas rojiblancos en una final que ya se presentaba cargada de emociones.
Sin embargo, la intensidad no disminuyó. Antes del cierre del primer tiempo, un penal cometido por Musso le permitió a Mikel Oyarzabal volver a poner en ventaja a los vascos, en un golpe psicológico clave justo antes del descanso. Ya en la segunda mitad, el Atlético buscó con insistencia el empate, aunque le costó generar claridad hasta que apareció Julián Álvarez, quien con un potente remate a los 83 minutos igualó el marcador y llevó la definición al tiempo suplementario.
El desenlace terminó siendo tan dramático como el inicio. Tras el empate 2-2 en los 120 minutos, la final se resolvió en la tanda de penales, donde la Real Sociedad fue más efectiva y terminó consagrándose campeona. Las fallas de Alexander Sørloth y del propio Álvarez condenaron al Atlético, que estuvo cerca de revertir una historia que había comenzado de la peor manera posible.
Así, lo que empezó con un gol relámpago terminó definiendo el tono de toda la final. La temprana ventaja condicionó al Atlético desde el inicio y obligó al equipo a remar siempre desde atrás. Horas después, ese tanto a los 14 segundos no solo permanece como una curiosidad estadística, sino como el símbolo de una noche en la que la Real Sociedad golpeó primero y resistió hasta consagrarse.






