Alarma mundialista, varias figuras quedaron en duda y encendieron la preocupación a semanas del inicio
A menos de dos meses del inicio del Mundial 2026, varias selecciones encendieron las alarmas por futbolistas importantes que quedaron en duda debido a lesiones recientes. A diferencia de los ya descartados, estos jugadores mantuvieron chances concretas de llegar, aunque sus tiempos de recuperación generaron incertidumbre de cara a junio y julio.
El caso de Cristian “Cuti” Romero fue uno de los más sensibles para Argentina, ya que el defensor sufrió una lesión en el ligamento colateral de la rodilla que lo obligó a frenar su actividad. Si bien no se trató de una rotura completa, su recuperación dependió de los plazos de rehabilitación y de cómo respondiera físicamente en las semanas previas. Desde el entorno de la selección confiaron en que pudiera llegar, aunque sin garantías de estar al cien por ciento para el llamado de Lionel Scaloni.

A nivel internacional, también surgieron dudas con jóvenes figuras como Lamine Yamal, quien sufrió una lesión muscular en el bíceps femoral que lo marginó del cierre de la temporada. Sin embargo, los tiempos estimados de recuperación jugaron a su favor y todo indicó que podría estar disponible para el Mundial si cumplía con el proceso sin contratiempos. Desde España mantuvieron la cautela, aunque con expectativas positivas sobre su presencia en junio.

Por último, el caso de Kylian Mbappé también generó incertidumbre tras una lesión en el músculo semitendinoso de la pierna izquierda que lo obligó a salir en un partido clave. Aunque no se estableció un tiempo exacto de baja, las primeras evaluaciones señalaron que podría llegar al Mundial si evolucionaba favorablemente. En Francia evitaron riesgos innecesarios, priorizando su recuperación completa. Su presencia no estuvo asegurada, pero tampoco descartada, manteniéndose como una de las grandes incógnitas rumbo a la cita mundialista.

El joven turco Arda Güler también quedó bajo observación tras sufrir una molestia muscular que interrumpió su continuidad en un momento clave de la temporada. El mediocampista ofensivo arrastró inconvenientes físicos que ya habían condicionado su participación durante el año, lo que generó dudas en torno a su estado de cara al Mundial. Si bien los estudios no detectaron una lesión de gravedad, el cuerpo médico optó por llevar su recuperación con cautela para evitar recaídas. Su presencia en la cita mundialista dependió de cómo evolucionara en las semanas previas, aunque mantuvo posibilidades concretas de llegar si lograba recuperar ritmo y regularidad.

El inglés Jack Grealish también encendió las alarmas luego de sufrir una molestia muscular que lo marginó de varios compromisos importantes en el tramo final de la temporada. El volante ofensivo arrastró problemas físicos recurrentes que pusieron en duda su continuidad inmediata y generaron preocupación en el cuerpo técnico de Inglaterra. Si bien los estudios descartaron una lesión de gravedad mayor, los tiempos de recuperación obligaron a manejar su regreso con cautela. Su presencia en el Mundial quedó condicionada a cómo respondiera en las semanas previas, aunque mantuvo chances concretas de llegar si lograba recuperar ritmo competitivo.

Por su parte, Luka Modric vivió una situación similar tras presentar una sobrecarga muscular que lo obligó a bajar la intensidad en la recta final de la temporada. A sus 40 años, el mediocampista croata necesitó una recuperación más cuidadosa, lo que generó dudas sobre su estado físico para afrontar un torneo de máxima exigencia. Sin embargo, desde su entorno transmitieron optimismo y aseguraron que no se trató de una lesión estructural grave. Su experiencia y preparación jugaron a favor, por lo que apuntó a llegar en condiciones al Mundial, aunque bajo seguimiento constante hasta la confirmación definitiva.

En definitiva, todos estos futbolistas quedaron en una carrera contrarreloj donde cada día de recuperación resultó determinante para sus aspiraciones mundialistas. Las selecciones siguieron de cerca sus evoluciones físicas y evaluaron no solo si podían llegar, sino en qué condiciones lo harían. En este escenario, tanto la respuesta médica como el ritmo competitivo previo al torneo marcaron la diferencia entre estar o quedar afuera.






